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La
depilación láser por luz pulsada hace desaparecer el vello de forma
definitiva, usando para ello una técnica prácticamente indolora e
inofensiva para la piel. Mediante pulsos luminosos de alta energía se
consigue atrofiar progresivamente el folículo. De esta manera, el vello
va creciendo de manera más lenta hasta detener completamente el
crecimiento. Esta forma de depilación es extremadamente rápida. Una
sesión de labio puede durar aproximadamente un minuto y medio y unas
piernas completas diez minutos (las dos).
Cualquier parte del
cuerpo es susceptible de este tratamiento. Las primeras sesiones (entre
tres y cuatro) son mensuales. Con ello se consigue la disminución
drástica de la cantidad de vello, así como la velocidad de su
crecimiento. Las sesiones siguientes se van alargando en el tiempo
(semestral o anual) hasta conseguir la desaparición definitiva del vello.
Es importante
destacar que la terapia de depilación es incompatible con los rayos UVA y
con los baños de sol durante un tiempo aproximado de un mes. En caso de
hacerlo es necesario utilizar una crema de protección con pantalla total.
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